Qué Leo Asociado Bellas Artes

Qué Leo ahora en Bellas Artes

El 6 de agosto abrió la nueva sucursal de la Qué Leo. El librero, eso sí, no será Juan Carlos Fau (dueño de la sucursal de Providencia), sino Diego Moulian, periodista e hijo del sociólogo Tomás Moulian. Ubicada en Merced 453, casi esquina José Miguel de la Barra, la idea tras Qué Leo Bellas Artes es que, además de libros, haya otras actividades. Por eso, ya abrieron las inscripciones para un taller de guiones.

Qué Leo EyN

Nuevos locales y ventas en alza marcan a las librerías

jueves, 12 de abril de 2007
Economía y Negocios, El Mercurio

Constanza Hola Chamy

Grandes y medianas empresas han abierto sucursales y diversificado su oferta. Mientras en los malls se da la compra “impulsiva” -consumidores que ven un libro que “les tincaba” y lo compran o personas en busca de regalos-, en la librería de calle se busca un producto específico.A pesar de los pronósticos pesimistas por la piratería y los precios, el libro no está muerto. Las grandes cadenas han destinado su expansión hacia regiones. En octubre del año pasado, Antártica abrió una tienda en el Mall Plaza Antofagasta, mientras en diciembre, Feria Chilena del Libro hizo lo propio en Puerto Montt.

“Nuestro negocio va ligado a los malls, porque es donde mayor afluencia de público se concentra”, sostiene Paul Laborde, gerente general de Antártica. Según el ejecutivo, las ventas bordearon los US$ 14 millones en 2006, un 25% más que 2005.

Feria Chilena no se queda atrás. Aunque no da una cifra exacta, el director comercial, Juan Aldea, asegura que con sus 14 locales lideran el mercado.

Este año tienen previsto abrir dos más en regiones. Las alternativas son Temuco, Valdivia, Antofagasta y La Serena.

Y en 2008 y 2009 se prevé la apertura de tres nuevos locales en Santiago, ligados a malls. Lo más probable es que participen en Costanera Center, al igual que Antártica y la Librería José Miguel Carrera.

Esta última bajó sus ventas el año pasado respecto de 2005 debido a los problemas experimentados en Apumanque por los arreglos viales. Aun así, abrió una tienda en Alto Las Condes.

Mientras en los malls se da la compra “impulsiva” -consumidores que ven un libro que “les tincaba” y lo compran o personas en busca de regalos-, en la librería de calle se busca un producto específico.

Es lo que hoy le pasa a la Librería Ulises.

Aunque quisieron entrar en el Boulevard de Parque Arauco desde sus inicios, sólo lo lograron en octubre del año pasado. Luego de un intento fallido de Antártica con Le Fournil, la gente de Parque Arauco se fijó en el trabajo que había hecho Ulises en Los Trapenses -su primera sucursal- y los llamó. “En lo que va de este año hemos andado un 25% por sobre la expectativa”, comenta Angelo Villavecchia, socio de la librería.

Con esto, la nueva tienda ha alcanzado en ventas a la casa matriz y se espera que a fines de este año la supere. “En 2006 tuvimos un crecimiento de entre 30 y 40% de las ventas, y este año con Boulevard esperamos un poco más”, cuenta.

El año pasado, las ventas alcanzaron los $350 millones, y para 2007 prevén bordear el millón de dólares. Además, ya planean una cuarta tienda.

Otra de las que se ha expandido es “Qué Leo”. También con casa matriz en el Drugstore, la tienda optó por una estrategia de diversificación. Además de libros, venden películas y música. “Nuestra estrategia es mostrar la librería como entretención, no como biblioteca”, dice Juan Carlos Fau, socio de “Qué Leo”.

En ese sentido no han buscado lugares masivos, sino sectores con “espíritu de barrio”. En marzo abrieron su primera sucursal en Vitacura, la que sólo en un mes ganó un 30% más de lo que tenían presupuestado.

El segundo semestre de este año abrirán en Los Dominicos. También se encuentran estudiando el mercado en Chicureo.

Lo cierto es que la zona oriente ha sido la más beneficiada con esta revitalización. “El tema se ha acrecentado no porque la gente esté leyendo más, sino que la demanda en general se trasladó a la zona oriente”, concluye Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro.

Problemas
La piratería y el pago del IVA son las principales trabas. Teniendo a España como uno de los mayores proveedores, la llegada del euro encareció los precios.

Sin embargo, no todos están de acuerdo. “Los libros han bajado. El precio promedio de un libro normal no supera los $10.000”, dice Juan Carlos Fau, de “Qué Leo”.

Tampoco hay consenso respecto de la piratería.

“Es denigrante en términos de imagen comprar o regalar un libro pirateado”, comenta Paul Laborde, de Antártica.

Qué Leo es de Barrio

“Queremos entusiasmar al lector barrial”

Publicado por N.Ubilla Para: ENTREVISTASLIBROSNOTICIAS en Junio 01, 2009  |  


Juan Carlos Fau, uno de los dueños de la librería Qué Leo, habla de las intenciones del nuevo local que la cadena abre hoy en el Patio Bellavista.

Casi 200 metros cuadrados de superficie y una inversión de 20 millones de pesos. Una provisión de títulos que fue difícil de definir porque por este mall que no es mall llamado Patio Bellavista, a media cuadra de Pío Nono, pasan más turistas que paisanos. Sin embargo, Fau, uno de los socios fundadores de una librería que ya cuenta con tres sucursales, sigue creyendo en las ofertas y en tirar al estante las colecciones de bolsillo de importantes editoriales.

“Acá pensamos en un ticket promedio de diez lucas. Tenemos hasrto Debate (biografías y temas políticos) y también Mondadori. Nuestra idea es canalizar el interés de las editoriales hoy y que responde a la idea de tener unos 40 o 50 títulos que no están en todas partes. Es una primera manera de diferenciarnos de la competencia”.

Esta prerrogativa es la que le ha dado fama de dato a Qué Leo. Un interés por entenderse directamente con las editoriales para así conseguir los títulos más baratos. Sin intermediarios y sin el esquema de compra que usan cadenas más grandes como la Feria Chilena de Libro, que muestra debilidad por el best seller. En ese sentido, Fau sabe todo lo que no hay que hacer, porque trabajó muchos años como vendedor y responsable de un local de la Feria.

“Aquí hay harto libro souvenir, como se le llama por ejemplo a las guías de viaje, no podemos ignorar al tipo de persona que viene al Patio. Pero en general tenemos una política distinta”, dice sobre un lugar que abrirá en un horario más amplio que el habitual: entre las 10 de la mañana y las 22 horas.

– ¿Qué buscan hacer ahora específicamente para atraer a la gente que no se acerca a las librerías por los precios? Es una discusión vieja.

-Bueno, hace rato sabemos que los precios no son el único factor de compra. Nosotros queremos entusiasmar al lector barrial y en cuanto a dar alternativas, junto al local de las Urbinas, por ejemplo, tenemos una importante colección de libro usados que hemos empastado de nuevo a precios muchos menores. Hay un montón de clásicos pero también puedes encontrar cosas de Haruki Murakami como Tokio Blues. En ese lugar también vendemos vinilos y películas de segunda mano.

– ¿Y cómo se ve el mercado para las librerías en los tiempos que corren?

-Nunca son fáciles. La José Miguel Carrera cerró sus cinco locales, creo que queda uno. Hay que jugar con la ubicación, con hacer lugares cómodos y atractivos, en mostrar bien los libros para tentar a la gente y traer lo último. Yo, en general creo en el libro. El otro día vino a uno de los locales una clienta con un Kindle (el lector digital de Amazon). Tenía no sé cuántos libros metidos. Era una belleza. Pero tienes que manejar idiomas para leerlo y por otro lado ¿tú andarías con un aparato de 500 lucas en el Metro o con un libro en tu bolsillo? No hay donde perderse. (Raúl Morales)

 

Crítica de Librerías

Panoramas
Librerías exquisitas

Artículo correspondiente al número 250 (17 al 29 de abril de 2009)

 

Espacios culturales antes que salones de venta, estos lugares en Santiago y Buenos Aires se alejan del concepto supermercadista para recuperar la antigua pasión por la lectura. Por Juan Ignacio Correa
Cuando Horacio Ferrer escribió la Balada para un loco, allá por el año 69, aludiendo a que “las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que sé yo”, seguro que debe haber pensado en el Barrio Norte y sus librerías. Pero cuarenta años después, todo este cuento de la globalización, las economías de escala y las eficiencias han pretendido borrar “ese qué sé yo”.

Usemos como ejemplo a la librería El Ateneo, que desde el año 2000 funciona en el edificio Grand Splendid (calle Santa Fe N°1860), albergue del cine y teatro más lujoso de los años 20.Actualmente cuenta con dos mil metros cuadrados de sala de venta, y según el diario británico The Guardian, sería la segunda librería más bella del mundo.

Todo muy cool, pero sin alma. Ustedes entienden…

Aún podemos preservar ese qué sé yo si vamos donde todavía se habla de literatura o de libros y no necesariamente de ventas; donde podamos preguntar quiénes son los autores que han reemplazado a Bioy Casares, Borges, Cortázar, Mujica Laínez o Sábato, si es que son sustituibles, y no nos encontremos frente a un lechuguino farsante que mira a la pantalla de la computadora diciéndose qué le digo mientras nos suelta un estúpido: viste, que hay muchos…

Por fortuna, aún podemos encontrar otro tipo de librerías, paradojalmente en el turístico circuito del Barrio de Palermo. Vamos viendo:

Boutique del libro, Thames 1762. Atendida por uno de sus dueños, Fernando Pérez. Al igual de las dos siguientes, su cafetería cuenta con un buen (y económico) menú del día.

Eterna Cadencia, Honduras 5574. Aquí también serás recibido por su propietario, Pablo Braun, en la librería misma, en su café & bar o en su terraza.

Crack-Up, Costa Rica 4767. Junto con vender libros y discos, en el primer piso se dictan charlas, talleres y cursos de poesía, filosofía y literatura. Por ejemplo, el pasado 19 de marzo se inició un seminario sobre la Analítica del Poder en Foucault.

Prometeo, Honduras 4912. A los vendedores de este lugar –ojalá cuando vayas esté Mariana Lerner- les podrás contar sobre tus preferencias y siempre sabrán darte una buena recomendación.

¿Y Chile? Hay algunas librerías que intentan acercarse a sus símiles trasandinas: Metales pesados (José Miguel de la Barra 460),
que, como Eterna Cadencia, también desarrolla un ambicioso plan editorial; Takk (Andrés de Fuenzalida 18), cuyo segundo piso tiene las mejores alternativas de obras ilustradas para niños y un cómodo espacio de lectura; Quimera (Nueva de Lyon 045), donde decidirás la compra tomándote un rico café con Alberto Jadue, su dueño; Qué Leo (Providencia 2102), que bajo la dirección de Juan Carlos Fau la “está llevando”; o, Ulises (Andrés de Fuenzalida 45), que desgraciadamente corre el riesgo de entrar al grupo de las economías de escala, pero aún así mantiene un catálogo muy atractivo.

Qué Leo, Librerías con Libreros

El librero apasionado

18 FEBRERO, 2012

JUAN CARLOS FAU

EL LIBRERO APASIONADO

Personaje de la cultura urbana santiaguina, el dueño de la librería Qué Leo le está inyectando nueva energía al mundo editorial. Con pasión irreverente, Juan Carlos Fau (38) culpa a la educación de habernos matado las ganas de leer y dice que los escritores deberían ir a programas de farándula.

Por Manuela Jobet / Fotografía: Carolina Vargas / Producción: María Eugenia Ibarra / Agradecimientos: UFO.

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Siempre se dice que en Chile la gente no lee porque los libros son muy caros.
Me parece un argumento muy débil. Porque los flaites, con quienes me identifico totalmente, se compran zapatillas que no valen menos de 40 lucas. El error ha sido entregar la promoción de los libros al sistema educativo. Desde chico te dicen: “Lee para que te vaya bien en el colegio”. O: “Enciérrate en tu pieza a leer”, como si fuera un castigo. Cuando los libros son pura entretención, sangre, cosas terribles. Son diversión de la más antigua.

No solo los libros, sino también el mundo literario parece algo serio y alejado.
Si los escritores fueran a los programas de farándula, sería la raja. Imagínate lo atractivo que sería tener a Fuguet en SQP, así como “Alberto, ¿es cierto que otro escritor se acostó con la actriz y que por eso dejó al empresario?”. Y que él dijera: “Sí, yo estuve ahí”. Vendrían puros chan chan chan. En el mundo de los escritores hay tanta o más perversión que en el mundo de los futbolistas con las modelos. Yo querría que alguien como Fuguet pudiera escribir la biografía de la Adriana Barrientos. Imagínate lo que podría resultar. La literatura es un medio de comunicación. El más antiguo de todos, y se nos olvidó. Lo transformamos en algo “cool”, “cultural”, y eso genera una distancia tremenda. Nuestra Feria del Libro de Mapocho es fome, mientras que la de Buenos Aires está llena de promotoras, todas ricas y que te regalan fernet. Aquí, en la Feria del Libro, no hay minos. Todos tienen bigotes y anteojos y nadie se ríe.

En tu librería le pones más diversión al asunto.
Las librerías típicas están diseñadas solo para buenos lectores y estamos en un país en el que 80 por ciento de la gente no sabe qué quiere leer. Esa es la pequeña gran diferencia. Me interesa hacer otro llamado: “Vengan todos, acá tenemos música, regalamos cerveza”.

¿Y crees que uno es más feliz cuando lee?
No es ni más feliz, ni mejor persona. Puede seguir siendo el mismo sicópata infame de toda la vida. Pero, sin duda, leer te hace una persona con más cuento.

A ti, ¿hay algún libro que te haya cambiado la vida?
Hay autores que te patean y te muerden. Houellebecq es uno de ellos. Te muestra un mundo de soledad terrible y te lo dice humorísticamente. Te empieza a decir que los solteros los domingos a las 6 de la tarde se quieren matar. Se van al parque y viendo esa escena chistosa de las parejas besándose se torturan y agachan la cabeza. Cuando un escritor es capaz de mostrar esa realidad o ese tipo de personas que uno no quisiera ser nunca, uno no sale igual. Sale más triste, pero se le abre la cabeza. Me gustan los escritores que se muestran y no los que buscan en mundos lejanos. Cuando el tipo se desangra, y dice que fue un canalla y abandonó a su mujer, a su hijo y se fue con una mina porque se enamoró, dan ganas de leerlo. De eso se trata. Tíralo todo, todos los detalles.

¿Y eso está pasando en la literatura chilena?
No mucho. Por ejemplo, nadie escribe sobre cómo conoció a una mina en facebook, cuando sé que muchos conocen a sus minas así. Pero prefieren escribir de gente que se junta en los bares. Ahí no hay verdad. Creo que por eso los jóvenes están escribiendo tantos libros de marcianos. Prefieren evadir su realidad para no decir que son nerds y que eran los gordos del curso que jugaban al arco.

¿Qué nuevo escritor chileno deberíamos conocer y leer?
Juan Pablo Roncone debe ser de los escritores jóvenes más extraños y con más talento que ha aparecido en mucho rato. También me sorprende la Andrea Maturana. Debiera ser la gran escritora chilena, porque es increíblemente gigante. Y pasa piola.

De los héroes literarios, ¿a cuál bajarías del pedestal?
Huidobro antes me gustaba mucho, y después Parra. En algún minuto fueron enormes, pero ya no me gustan tanto. Son pocos los que se mantienen, como César Vallejo, que es la única poesía que no se me va a morir nunca. César Vallejo va a ser mi zapatilla Nike toda la vida.

Manual de usuarios de librerías latinoamericanas

INSTRUCCIONES PARA VISITAR UNA LIBRERÍA. ILEANA GÓLCHER

Durante muchos años me han interrogado acerca de cómo debe ser la librería ideal. Las respuestas son múltiples, porque son diversos los  ángulos de análisis de estas importantes entidades propias para la difusión y disfrute de la lectura. Como resultado de mis viajes al extranjero y de la vivencia en las librerías panameñas, puedo entonces efectuar un balance acerca de ellas.
Este texto es un apoyo  efectivo para responder la guía cómo visitar una librería,  cuya autora es la profesora Ileana Gólcher

¿ Cómo debe ser la librería ideal?
Al respecto puede afirmarse que una librería debe ser un escenario de encuentro entre lectores, escritores, editores, diseñadores gráficos, illustradores, con el  público en general interesado en adquirir un libro.
En consecuencia una de sus primeras características es su ambiente de comodidad. Nada más desagradable que una librería que no disponga de sillas, sillones, mesas de lectura y una agradable música de fondo, instrumental para invitar al lector a iniciar la buena lectura.

Debe ofrecer además información ordenada, jerarquizada que permita de forma rápida identificar como una especie de ruta de navegación el sitio en que se encuentra ubicado como libro, editorial, autor, dependiendo de la forma en que se encuentre organizada la librería. Recuerdo la librería      en Barcelona como un buen ejemplo de esta reflexión. Al solicitar una obra, o la ubicación de un areatemática específicael personal encargado de la libraría procedía a consultar la computadora y en cuestión de minutos me indicó el piso y la ubicación exacta del libro que buscaba. En otros casos, me informaba que el libro se había agotado o bien que estaba por llegar el nuevo pedido.
Ambiente para leer y comprar.
La librería debe estar bien iluminada, ser accesible al gran público, ofrecer un ambiente de tranquilidad, de calidez para el lector.
Es de esperar que los empleados de la librería sean cordiales con los clientes, de preferencia que dominen el  inglés  y que posean una cultura general sólida que les permita interactuar y sostener una amena conversación. Deberán estar los suficientemente documentados de las ofertas editoriales; preferentemente conocer con propiedad de literatura nacional y estar en capacidad de orientar a cada lector, en fucnión de las ofertas existentes.
Una cita con las casas editoriales.
La librería por lo general ofrece un repertorio de libros de las mejores editoriales en cada tema del conocimiento humano. Una clasificación coherente y lo más actualizada de las nuevas publicaciones no sólo en el idioma del país en que está ubicada, sino que además ofrece una oferta de libros en otros idiomas.
Debe ofrecer posibilidades de ofrecer a sus visitantes un ambiente de libertad, tranquilidad y orden  para recorrer sus anaqueles, dedicar una sección amplia de los autores nacionales.  Además organizar un a sección infantil y juvenil, de manera tal que se pueda ir formando desde la más tierna infancia un respeto y admiración hacia la lectura.
Lo ideal es que cada sección esté organizada por títulos, distribuidos por toda la librería: literatura, ciencias sociales, derecho, pintura, arte, educación, filosofía, etcétera. Además contar con una o varias mesas de ofertas que semanal o quincenalmente ofrezca a los visitantes las novedades del momento.

Funciones de las librerías.
Debe tenerse presente que la función de una librería es orientar a los lectores, mantener el entorno socio cultural, crear un sólido puente entre los lectores y los autores; promover la curiosidad a través de nuevas ofertas, promover la formación de nuevos lectores, vender calidad de obras a buenos precios. Además generar empleo y ser la imagen cultural de un país, de su intelectualidad,  de sus gremios y autores. Ofrecer el libro en diversas modalidades: desde el clásico libro hasta las modalidades  modernas que representan los libros electrónicos. Lo ideal no es colocar libros dentro de un almacén, sino que los libros representen la oferta por excelencia de cada librería. Una vitrina que se renueva de forma casi permanente es otro indicador de calidad. Nada más desagradable que acudir a una librería con vitrinas carentes de atractivo para el público.

Ral como indica Jordi Nadal ( 2005: 97) la función más importante de una librería es ” poner la cultura, el saber y el pensamiento al alcance de la gente: fomentar la educación; servir a la formación del pensamiento; formar ciudadanos; ser un punto de información, ser una posible fuente de diversidad, cultura crítica, propulsión de belleza y sabiduría, ejemlo de actividad viable y hermosoa”.
Los ejes paralelos de las librerías
Generalmente las librería son el escenario ideal para formar Círculos de Lectura, de personas de diversas edades, profesiones y oficios,   que contribuya a que los libros como materia prima, nutran reuniones e intercambios de significados.

De forma complementaria, funcionan alrededor de las buenas librerías una cafetería, una extensa red de actividades culturales que ofrecen presentaciones y debates sobre libros y material complementario, foros, conferencias y un sinnúmero de actividades culturales que permitan fortalecer el nivel cultural de un país.
Visitar las librerías constituye una actividad de consumo cultural inmersa dentro de las compras cotidianas de la familia. Conviene entonces que estén ubicadas dentro de un circuito comercial: cines, cafeterías y restaurantes, galerías y alamecenes en genera; lo cierto es que toda librería debe ser concebida como una actividad de necesaria visita al igual que las otras posibilidades que presenta un mall, un centro comercial, entre otros.

Las librerías forman parte de los activos culturales de cada país; se mide su  nivel cultural por la cantidad de buenas librerías en todo el país. Esta afirmación significa que en el caso de Panamá, deben existir librerías en todos las provincias del país.

Otro detalle que incide en la atención hacia el público es el mercadeo que se inicia desde el momento que el lector decide comprar una obra. Las grandes librerías no pierden la oportunidad de ofrecer en cada compra una bolsa o papel con el membrete y dirección completa. Plástico, papel, cajas decorativas, el libro viaja a través de un buen empaque. Por ejemplo, la librería Cultural panameña,  El Ateneo, en Argentina, qué leo ( Chile), El hombre de la Mancha ( Panamá) y decenas de librería aprovechan al máximo esta oportunidad para hacer mercadeo del libro.
Otro recursos moderno de las librerías es aprovechar las nuevas tecnologías de la información y disponer de un boletín mensual dirigido a los clientes y público en general para mercadear sus nuevas ofertas. También contar con una innovadora página web capaz de presentar nuevas publicaciones, noticias, actividades culturales y perfiles de escritores, posibilidades de compra a través de tarjetas de crédito, en fin… las posivbilidades de ambpliar la cobertura de venta de cada librería está en proporción de la creatividad de sus dueños.
Hay también librerías especializadas que tal como su nombre lo indica su oferta editorial gira en torno a un tema o disciplina humana: es usual entonces una librería didáctica, librería de arte, librería religiosa, universitaria, librería general, entre otras muchas clasificaciones.

Ver. Mercadeo de libros en Panamá. Técnicas efectivas para vender, presentar y mercadear libros en Panamá. Ileana Gólcher. ( 2007). Panamá. Editorial Letras Panameñas.

Qué Leo Kids

LUNES, 5 DE MARZO DE 2012

Pintando un mural con la ilustradora Paloma Valdivia

En diciembre de 2010, Editorial AmanutaLibrería “Que Leo” y la ilustradora Paloma Valdivia realizaron una actividad en conjunto, en la cual invitaron a los niños a expresar su creatividad mediante la pintura y el dibujo. Reunidos en la librería, todos nos pusimos manos a la obra para crear un maravilloso y colorido mural basado en la temática de los cuentos infantiles, haciéndose presentes personajes como KiwalaBlancanievesLa niña Violeta, entre otros. Te dejamos algunas fotografías de ese día, para que recuerdes cómo fue esta alegre y entretenida actividad.

Experiencias Qué Leo

Exitoso regreso de Mortis

POR

MORTIS

– 16 MAYO, 2011PUBLICADO EN: DESTACADOSNOTICIAS

La librería Que leo está repleta, el aire es denso. Todos los que llenan el local están ahí pese a las dificultades para cruzar la ciudad, debido a las manfiestaciones contra las termoeléctricas de HidroAysén, las que extrañamente no han sido obra de Mortis, y que este viernes 13 de Mayo se realizan en Plaza Italia.

Los actores ya están dispuestos y la hora señalada en la invitación, la librería queda a oscuras y bajo un haz de tenue luz roja hace su aparición el guionista Miguel Ferrada que inicia su discurso de apertura (mientras el dibujante Ítalo Ahumada prefiere situarse entre las sombras)

Ferrada da cuenta del largo proceso del trabajo de la novela gráfica “Mortis: Eterno Retorno” y de la serie de sincronías que confluyeron para bajar al plano de nuestra realidad la entidad que conocemos como Mortis.

Los actores ultiman detalles del radioteatro una hora antes del lanzamiento de “Mortis: Eterno Retorno”. De izquierda a derecha: Jaime Macmanus, Juan Pablo Bastidas, Valentina Pollarolo,Christian Sève y Gabriel Prieto.

 

Miguel Ferrada abre la noche de Mortis.

El evento continúa con la presencia del dibujante nominado a los Premios Eisner 2011, Gabriel Rodríguez quien, con la claridad que le es tan habitual, destaca en la figura supernal de Mortis la presencia de todo aquello que tememos.

Gabriel Rodriguez, dibujante de Lock & Key y nominado a los Eisner 2011, presenta la novela gráfica de Ferrada-Ahumada.

El gran cierre lo constituyen la trouppe de actores liderados por Juan Pablo Bastidas que dan vida al radioteatro de Inferos, adaptación de la historieta homónima de nuestra serie In Absentia Mortis.

El radioteatro basado en la historieta “Inferos” de la serie “In Absentia Mortis”.

El audiovisualista Raúl Pinto exhibe las imagenes de Inferos en la pantalla, al tiempo que maneja los efectos sonoros de la breve pieza.

Juan Carlos Fau, propietario de la librería se apuesta en la puerta y pese a las numerosas personas que quieren entrar, les impide el paso una vez iniciada la representación. Varios cofrades se consuelan con mirar sólo desde el exterior.

Y al finalizar: el brindis de la CAV, la conversación y el sabor de satisfacción, aunque nadie puede disimular cierta desazón, cierta inquietante presencia que les hace susurrar temblorosamente cada vez que pronuncian aquel nombre maldito…

Todos los que estamos esa noche allí lo sabemos, Chile ya no es el mismo. Algo ha cambiado sin posibilidad de retroceso…

¡Mortis al fin está aquí!

El brazo armado de Qué Leo

OPINIÓN & POSTEOS

Literatura: La no-estrategia indie

Las editoriales independientes y locales en Latinoamérica y España son una muestra de que las cosas en la industria cambiaron. Las grandes tendrán sus best sellers, las chicas, pequeños fenómenos. Como ocio, de Fabián Casas.

Por Alberto Fuguet | Escritor y cineasta28/07/2011

Lo primero que llama la atención es una gran O. La O es de Ocio, la no-tan-nueva pero ahora resucitada novela del narrador y poeta argentino Fabián Casas, que está viendo la luz por primera vez en Chile en la preciosa edición de Los Libros Que Leo, el brazo armado editorial de la librería Qué Leo (pero que se puede conseguir en cualquier librería).

Los Libros Que Leo es una editorial independiente, alternativa, que se suma a una tendencia que puede tener algo de moda, pero que también es algo así como una respuesta creativa y necesaria ante la inminente debacle de las editoriales transnacionales, sobre todo las del mundo hispano. No es que las megaeditoriales vayan a quebrar; se van a tener que especializar en libros que corran poco riesgo. Un elefante -se sabe- se mueve más lento que un ratón.

A pesar  de que las grandes editoriales están en todos los países que hablan castellano, y los libros están escritos en castellano, el sueño del autor novel o no tan nuevo de poder llegar a todas las librerías del continente (y de la península) está llegando a su fin. El mundo editorial se ha quedado atrás y, tal como en el negocio musical, las cosas están cambiando. Los grandes se mueven bien y logran éxitos impresionantes con los “autores grandes”, best sellers, los ganadores de premios, los nobeles.

Las editoriales independientes funcionan de otro modo y lo que les ofrecen a los autores es “casi no distribuirlos”, pero tratarlos “suavemente”. Esto, que suena a suicidio literario, no es tal, porque los responsables  tienen claro que son pequeños, que su negocio depende de conquistar lectores. Al no ser parte de una transnacional, los editores chicos deben luchar y sudar para posicionar sus libros. Esto, claro, les gusta a sus autores, que se sienten tomados en cuenta y “no uno más”. La ley-no-escrita de estas editoriales pequeñas es que no intentan internacionalizarse y, de hacerlo, es casi a modo de trueque: un acuerdo con una librería especializada en un país vecino. En España están apareciendo como hongos después de una lluvia y, en América Latina, hay al menos una por país: El Cuervo en Bolivia, Eterna Cadencia y Santiago Arcos en Argentina, Estruendomudo ruidoso en Perú, Hum en Uruguay, Sexto piso en México, Metales Pesados en Chile, y así.

Fabián Casas tiende a ser el autor símbolo de este fenómeno: en vez de llegar de una, consagrado, sus libros han ido replicándose de país en país, y de pronto se ha vuelto no sólo un gran escritor (lo era antes ) sino un autor con lectores, un escritor de moda  y un narrador presente en todas partes. Siguiendo los manuales, Casas no debería triunfar, ni tener presencia latinoamericana. Su mundo es personal y atemporal, su prosa es fina, sus temáticas íntimas. Ocio es una novela entrañable, delicada, que es capaz de sobrevivir el ajetreo ligado a la industria cultural de masas.  No me extraña que pueda encontrar lectores. Lo que extraña y lo que hay que celebrar es que este libro y este autor, en estos tiempos, pueda estar en librerías, aunque sea escondido entre todos los volúmenes escritos con “fines de lucro” y a un precio digno.

Qué Leo por el precursor

JUAN CARLOS FAU: “ME VOY A MORIR TRABAJANDO EN LOS LIBROS”

Belelú

destacado

Se podría decir que el destino unió a Juan Carlos Fau, dueño de la librería “Qué Leo”, con el universo de los libros. En un momento de su vida, optó por entrar a trabajar a la Feria Chilena del Libro y de inmediato se dio cuenta que iba a ser muy difícil escaparse de ese mundo. En 2001 se independizó e inauguró el primer local de “Qué Leo” en Providencia. Estaba convencido de que había mucha gente que quería leer y no sabía qué, y eso era lo que las otras librerías no veían, que la gente quería delegar esa decisión. Su percepción dio resultado. Después de un tiempo, sus clientes se convirtieron en habituales, abrió nuevas sucursales, se cambió a un local más grande y hoy cuenta con dos franquicias en Merced y el Apumanque. Además, tiene un nuevo proyecto, la editorial Libros Qué Leo.

-Belelú: ¿Qué significa el éxito para ti?
Juan Carlos Fau: Para mí se parece mucho al estado de tranquilidad. Probablemente, sea muy diferente a los que muchos creen, que es como la cima de algo. Para mí es como una especie de planicie cómoda, donde uno no tiene que dar tantas explicaciones. Eso se relaciona con las cosas que he buscado, no tener que rendirle cuentas a nadie, no tener que depender de nadie. En este negocio, para mí el éxito es la independencia, necesito de muy pocas cosas y eso es muy agradable.

-B: ¿En qué momento notaste que estabas destacándote, marcando una diferencia?
JCF: Yo creo que cuando te ganas la confianza de los clientes, ya empiezas a sentir que en la cancha te mueves bien. Que eres como un centro delantero que sabe que los goles van a llegar. Cuando los clientes te empiezan a decir, ¿qué leo para este fin de semana?, y  te entregan a ti esa responsabilidad sin mayor complicación, tú dices, estamos bien, estamos en un buen camino.

-B: Probablemente el éxito para algunos sea simplemente ganar dinero, pero a veces hay otras motivaciones que te inspiran para desarrollarte como persona, de estas otras, ¿cuáles son las que a ti te mueven?JCF: Creo que eso depende mucho de la biografía de cada uno. Mis padres trabajaron toda la vida y probablemente van a tener que morir trabajando porque no son herederos de nada. Yo sé que no voy a poder dejar de trabajar hasta el día que me muera. Probablemente mucha gente ansía el retiro a los 40 y dice, ‘me voy a ir a la playa a leer revistas y broncearme’. Eso no está en mis planes, me voy a morir trabajando en los libros, como librero,  como editorial, entregando mi conocimiento en un programa de radio o tele, pero ligado a este tema. Porque a diferencia de otras pegas, lo más bacán de los libros es que entre más viejo eres, más información acumulas y te transformas en alguien que más sabe, que es lo que valora la gente.

-B: ¿Qué tan importante es el tiempo libre en tu vida?
JCF: De verdad que no es tan importante. Me entero como dos días antes que hay un feriado. Me cuesta planificar las vacaciones, que eso probablemente sea un reclamo en el mundo familiar. Pero tiene ciertos beneficios también, si quiero hacemos una fiesta el miércoles en mi casa con los niños. No espero el día ideal para que tal cosa ocurra, trato de hacerlo cuando se me ocurre.

-B: ¿Cómo has logrado compatibilizar tu éxito profesional con la familia y tus hobbies?
JCF: Ahora uno tiene mucho más tiempo para reflexionar sobre eso y tengo mucha más vida social que hace cuatro años. En ese tiempo me invitaban a comer y no iba porque sabía que me iba a acostar a las doce y al otro día a las nueve tenía que estar en la librería, con la mejor cara, con la mejor disposición, vendiendo como loco. Eso era lo más importante. Durante mucho rato, además porque teníamos hijos chicos, era un proceso de trabajo muy duro. Ahora ya no, pero durante mucho tiempo fue así, si había que trabajar el domingo no tenía problema. Y eso tiene que ver también con la comprensión que tengas de la otra parte, en este caso, de mi mujer. Para muchos que quieren abrir un negocio, yo les digo, no es una decisión tuya solamente, es un proyecto en conjunto.

Esta entrevista es parte de “Los 17 de la Series 7“, un conjunto de conversaciones con destacados líderes chilenos en ámbitos como el emprendimiento, medio ambiente, tecnología y otros.

Qué Leo en las Redes

Redes sociales: el refugio (y arma) de las librerías ante la invasión digital

En un escenario comercial adverso, las librerías tradicionales hacen un uso intensivo de Twitter y Facebook para atraer nuevos lectores y canalizar ofertas y descuentos. Acá, presentamos sus estrategias. Además, una mirada al estado del negocio de la venta de libros digitales en nuestro país.

Rescatando la riqueza del epigrama —fórmula literaria breve y seductora, patrimonio de los griegos—, hace unos dos meses el escritor argentino Martín Caparrós explicó en revista “Newsweek” por qué había decidido entrar al mundo de Twitter: “El epigrama es un arte muy propio de épocas donde todo parece irse al carajo: breve, punzante, amargo, descreído, (re)buscadamente pequeñito, con ese límite caprichoso que sólo justifican las ganas de jugar”.

Tal enumeración caracteriza el perfil que se impone con mayor facilidad en la red de los 140 caracteres: mezcla de tentación lúdica y posibilidad de experimentar con la brevedad de la palabra, en una atmósfera virtual acechada por trolls —ácidos críticos que pululan en la web— y opinólogos de ocasión. En ese ambiente líquido e instantáneo, sin embargo, parecen jugarse la suerte las organizaciones, las empresas, los medios de comunicación.

En Chile, por ejemplo, las librerías de nicho han logrado capitalizar un nombre y una identidad en torno a redes como Twitter y Facebook, creadas con propósitos más afines al voyerismo y el comentario rápido que a la promoción de un producto o marca. ¿Cómo las usan? ¿Para qué les sirven? Y, fundamentalmente, ¿qué beneficios les traen? Son preguntas cuyas respuestas, o tímidos esbozos explicativos, tratamos de introducir a continuación. Porque en un mundo digital, donde los e-books parecen comerse todo lo físico, las librerías no se han ido aún, como diría Caparrós, “al carajo”.

Twitter como traje a la medida

Las coordenadas de la librería Qué Leo no sólo son calle Las Urbinas esquina Providencia. En Facebook están hace más de cuatro años, y en Twitter hace un año y medio. En esta última red tienen más de 11 mil seguidores. “No sé si haya otra librería con tantos seguidores”, dice su dueño, Juan Carlos Fau, quien maneja personalmente la cuenta. “Probablemente tenemos más que Ripley o que Falabella, que son monstruos de mil cabezas”.

Haciendo esta distinción con grandes corporaciones del retail , Fau afirma que empresas más pequeñas como la suya puede sintonizar mejor con las sensibilidades de una web cada vez más entrelazada. “La red social es un traje a la medida. Aunque parezca paradójico, la red social es altamente humana, es para humanos, no para corporaciones”.

Mientras toda empresa “de ladrillo” apuesta en primera instancia por la publicidad en medios tradicionales, Qué Leo se aboca a la web. “Toda la plata de la publicidad la concentramos en Twitter”, asegura Fau. El ahorro que hacen se traspasa al cliente por medio de ofertas o descuentos. A los ya conocidos “simulacros de país desarrollado” -rebaja de 19 por ciento en libros- que hacen de vez en cuando, se han sumado rebajas adecuadas a determinados eventos.
En tiempos de Copa América han hecho descuentos de 30 por ciento en literatura chilena cuando nuestro país ha jugado.

Y el humor también interviene. El martes pasado, cuando un autogol peruano nos dio el primer lugar en el grupo del mismo torneo, decidieron hacer un descuento en libros de autores peruanos, usando la etiqueta (o hashtag ) #enagradecimiento.

Porque Fau cree que su cuenta en Twitter funciona igual que como funciona la librería: si hay un chiste, se comparte. Eso genera atracción entre clientes y futuros lectores. “Otras librerías cuando hablan del IVA dicen ‘hagamos una mesa redonda’. Debe haber pocas cosas menos sexy que una mesa redonda. Están las enaguas y las mesas redondas”, ironiza Fau, quien demuestra un pragmatismo que hasta el momento le ha servido. “La gente premia la acción y no el ser un quejumbroso, pusilánime, anciano, senil, de no hacer nada y dejar que todo venga”.

Sinergias intergeneracionales

Berta Concha es directora de la librería Prosa y Política, enclavada en el casco cívico de Santiago. Ella define ese espacio como “poco común” y “bastante excéntrico”. Se explica: “Nos dedicamos mucho a conocimiento, a filosofía, tenemos una sección de música transversal, trabajamos la novela gráfica, el cómic, y las formas nuevas de literatura y de expresión. Tenemos cosas que a la gente se le hace muy densa y que, sin embargo, en las redes encuentran siempre un interlocutor”.

Uno de esos interlocutores es el periodista freelance Juan Carlos Ramírez, director y editor del sitio LuchaLibro.cl, un proyecto hecho por, como afirman en su web, “gente que lee hasta en el baño”. Hace un tiempo Ramírez encontró en Prosa & Política el libro “Disonancias”, de Theodor Adorno, y escribió un reportaje que se enfocó en ese “modelo excéntrico” del que habla Concha.

Tras una serie de reuniones, la librería y el sitio web sellaron una alianza. Ramírez cuenta que LuchaLibro “intruseará” en el catálogo de Prosa & Política, reseñará libros y los presentará a sus lectores. “Quienes se hacen socios de LuchaLibro acceden a comprar con descuento o facilidades de pago. Incluyendo regiones. Ellos nos sponsorean con el banner, nosotros llevamos público joven o que no sabía dónde encontrar ese ensayo sobre los Simpson, aquel texto sobre anarquistas, el nuevo de Peter Bagge o la biografía de David Bowie a la librería”.

Prosa & Política tiene Facebook, pero no Twitter. Berta Concha confiesa que trabajan con miles de libros y la demanda les impide profesionalizar el manejo de redes sociales. “Y si podemos hacer alianzas de tal manera que algunas labores que nosotros debiéramos desarrollar por Twitter las hagan otros que mejor conocen el tema y mejor la tecnología, fantástico. Esto te lo digo de corazón: es como una alianza intergeneracional, que a mí me encanta, me ‘primaverea’, me encanta que haya gente joven que esté manejando estas cosas con mucha experticia y podamos hacer estos complementos tan especiales”, dice Concha.

Identidad y lugar de encuentro

La Ciudad Letrada tiene un pequeño local ubicado en Diagonal Paraguay, frente a la Universidad de Chile. Su dueño, Marco Antonio Coloma, reconoce que en esa ubicación están lejos del glamour del Drugstore en Providencia; pero, al mismo tiempo, hace una confesión: “La librería no tendría los equilibrios que tiene si no fuese gracias a las redes sociales. Fundamentalmente porque es pequeña y porque estamos ubicados en un barrio que no es de librerías”.

Coloma explica que la cuenta en Twitter (twitter.com/ciudadletrada; más de 10 mil seguidores) la usan varias personas, pero con el tiempo y el instinto, sin planificación, han generado un estándar en el uso de lenguaje, caracterizado por su cercanía y creatividad. “Hemos optado por ciertos guiños, castellanizar expresiones inglesas. La misma expresión followers (seguidores) nosotros la escribimos con g y cremillas en la u (fologüers) y eso va dando cuenta de una identidad”.

También han funcionado como canal cultural. Tanto en Facebook como en Twitter enlazan entrevistas, noticias e información relacionadas con el libro y las artes. “Nos dimos cuenta de que la gente nos coloca en listas que tenían nombres de canales culturales y no de tiendas. Dejamos de ser el robot para transformarnos en una canal cultural y no ser tan comercial”, explica. A esto suman la regularidad del ‘tuiteo’, fundamental para que el nombre de la librería permanezca latente, y el no a la neutralidad: “Nos podemos subir al carro de la opinión y no tenemos temor”.

Coloma reconoce que haber esperado que la gente entrara espontáneamente a la librería era una falsa expectativa. Frente a la amenaza digital —los e-books—, se apoyaron en otra virtud digital: las redes sociales. Eso les ha permitido concretar un objetivo más allá de la venta minorista: “Partimos de la hipótesis de que los libros tienen que encontrarse con los lectores, y las redes sociales son hoy el camino”.

Tablets y teléfonos móviles, los ascendentes aliados del e-book

El diagnóstico suena lapidario: frente a la irrupción de los libros digitales, Marco Antonio Coloma, de La Ciudad Letrada, cree que las librerías “están fritas”; Juan Carlos Fau, de Qué Leo, dice que hay que tomar resguardos para mantener vivo el negocio; y Berta Concha, de Prosa & Política, con optimismo prefiere hablar de un sistema de cohabitación “más o menos prolongado”.

Conversamos con representantes de dos empresas chilenas -Bazuca y dBooks, de Dimacofi- que ya llevan un tiempo comercializando libros digitales a través de internet, para saber cuál es el diagnóstico en nuestro país de un mercado que, al menos en Estados Unidos, ya se equipara o supera a la venta de libros impresos, tal como lo registraron las ventas del portal Amazon durante mayo pasado.

En octubre de 2010, Dimacofi lanzó su sitio dBooks. Alejandro Kassens, gerente del área de negocios de Dimacofi, cuenta que sus vínculos con casas editoriales fueron fundamentales para lanzarse a este negocio. Actualmente disponen de 4 mil títulos que pueden ser leídos en tablets como el iPad o en dispositivos móviles Samsung que utilicen Android y que tengan instalada la aplicación para leer los productos.

Bazuca comenzó a principios del año pasado y ya suma más de 22 mil títulos en su web, de los cuales cerca de un 90 por ciento son obras en español. “Somos el mayor actor en libros en español de Latinoamérica”, dice su gerente general, Rodrigo Terrazas, quien confirma que los libros digitales actualmente corresponden al 8 por ciento del total de unidades de venta de Bazuca.

Ambas empresas plantean que un libro digital puede costar, en promedio, entre un 30 y un 40 por ciento menos que su versión impresa. Eso, sumado a la masificación de las tecnologías de lectura, hace que el aumento de la demanda asome como insoslayable. “Hay crecimiento. Es lento, porque creo que falta que haya más dispositivos. Cada vez hay más contenidos disponibles”, dice Kassens. Terrazas lo corrobora: “Es una tendencia que está aumentando muy fuerte en los segmentos de ejecutivos, de profesores universitarios, de gente más ligada a la tecnología, que es lectora, que el dispositivo le da una facilidad de transporte, de poder viajar. Una vez que te acostumbras ya no lo puedes dejar”.

En las próximas semanas, tanto dBooks como Bazuca comenzarán a comercializar el catálogo de Libranda, que agrupa a un centenar de casas editoriales españolas. También se sumarán Feria Chilena del Libro, librería Antártica y Feria Mix.